28.3.08

El argumento no siempre es la razón,
como la puntualidad no es la precisión.

26.3.08

"Sonido zero"
Faly Casado 2008


Faly Casado es uno de mis pintores preferidos. Primero fue amigo de mi hijo Javier a quien mimó y en quien quiso encontrar algo especial (es su tutor en sus avances no solo de pintura porque le guía artística y mentalmente); luego fue mi amigo cercano, porque yo tengo una gran necesidad de expresar mi sentimiento y coincidimos en ello.
Me he sorprendido a mí misma (y más en los últimos días), hablando de él a mi familia placentina y es porque Faly ya forma parte de mi historia de vida.
No acabo de saber muy bien porqué me llama tanto la atención desde niña la habilidad pictórica, algo que ahora reconozco también en mi hijo. Solo advierto a adivinar que es una vía de liberación, como la escritura.
Faly Casado, además de ser un gran pintor, es sensible a los estados anímicos de ahí su nueva colección sobre el alma, algo que en realidad cuesta mucho concretar...

24.3.08

EL ESPECTADOR VII

"Kohnstamm se ha ocupado precisamente de los gestos emotivos, en los cuales descubre una función extrautilitaria de la vida que opone a la otra en el título de su estudio Actividad finalista y actividad expresiva (1913). La expresividad sería, pues, una función primaria de la vida, irreductible a toda otra. Ello es que las dos teorías canónicas que han pretendido explicar el gesto emocional reduciéndolo al habitual mecanismo fisiológico -Spencer y Darwin- no lo han logrado. Este último, como es sabido, considera los movimientos afectivos como residuos de actos que fueron útiles a la especie en otros estadios de la evolución. La contracción del cuerpo en el miedo sería el resto del agacharse para hacerse invisible en la espesura cuando un peligro amenaza. Más útil hubiera sido que el asustado pudiese correr para huir del peligro. No se ve bien, aun en este ejemplo, que es el más favorable a su hipótesis, por qué lo más útil al medroso sea la paralización de sus miembros y aún el colapso. El mismo Darwin comprende que no basta este principio utilista para aclarar el abundante vocabulario de las gesticulaciones emotivas, y se ve forzado, con la honradez ejemplar de su pensamiento, a añadir otro principio de índole muy diferente: el principio del contraste. Al advertir que el juego muscular de la risa es de mecánica opuesta al del llanto, le ocurre suponer que toda una clase de gestos se ha formado simplemente como contraposición a otros donde se expresa un sentimiento contrario. Mas con este principio salimos no solo del utilismo, sino de la pura fisiología. Es, en efecto, una explicación psicológica. Porque la contraposición de dos actitudes somáticas no tiene directamente que ver con el sentido contrario de dos sentimientos. Esta oposición última es sólo espiritual y a ella se hace corresponder una contraposición espacial. En el llanto, las cejas se deprimen y juntan; en la risa se elevan y se separan. ¿Qué relación hay entre esto y la polaridad puramente "ideal", intencional entre tristeza y alegría?. Evidentemente, una relación que no es física, una relación simbólica. El organismo simboliza corporalmente la poralidad u oposición psicológica entre dos emociones"
(La negrita es mía)
ORTEGA Y GASSET
(1966), Tomos VII y VIII, Espasa- Calpe, pp. 35-36

En paz estoy y así deseo continuar

Muerte iracunda
y callada.


Desliando el ovillo
la madeja desaparece,
como ya hizo Teseo
con Ariadna.

Anclada,
al suelo pegada,
el cielo protector
de mi no quiere nada.

Camino de veredas
nunca encontradas.
Aparecen señas
que como recuerdos,
tal vez no digan
palabras.

Muerte tranquila
es la deseada,
pero no existe
ninguna que sea
silenciada.

Vida que me llama
y me obliga a respirar,
como a llorar me insta
como a combatir,
a no paralizarme jamás.

Muerte iracunda
muerte callada.
Yo,
tranquila deseo estar.


En paz.
No la logro
y estoy en paz.

15.3.08

Las palabras,

suenan huecas y

retumban como un eco,


hasta que


las
escribimos

(me dicen que lo ponga aquí)

12.3.08

Susana Reberdito

En algún lugar debe estar




¿POR QUÉ...TE RECUERDO?



Estás en algún sitio, y yo no se donde.
Compartes tareas con otros, amas talvez a alguien, pasas solo las tardes o quizá las noches; comes deprisa, apenas escribes, tienes más arrugas y has cambiado las gafas. Yo las recuerdo muy vagamente: creo que eran negras y de vez en vez brillaban, acompañaban al brillo de tus ojos, que me sonreían con complicidad, como la de un amigo coyote.

Tus manos eran largas y huesudas, con nudos muy pronunciados, y aplanadas en los extremos de sus falanges; las uñas casi cuadradas y rosáceas. Yo me fijaba en ellas, porque observaba todo lo que tú hacías.

Te adorábamos ciegamente, porque hablabas a cada una según su lenguaje.

No se ahora donde estás, aunque siempre pregunto por ti.
Mi niña de diez años siempre pregunta por ti. Quiere volver a serlo pero ya no puede; quiere volver a verte, pero ya no estás. Ella, ya casi, tampoco está. ABPG

Dedicado a mi profesor Alberto

11.3.08

Que yo no me diga

Que nunca me diga que no ha rebosado la última gota de champán por la cóncava copa, por el labio, por la boca.
Que no me diga nunca, que no me he puesto el mejor vestido que tengo en mi armario,
que no he dormido la más tranquila siesta,
que no he saboreado entre humeante café, diferencia de pareceres...

Que nunca me diga que no he expuesto mi mejor teoría, que no he argumentado linealmente.
Que no me diga que no he dado mi mejor clase, entrelazando limpiamente al menos una vez: ojos desnudos, labios abiertos, bocas selladas por momentos.

Que después de ver catedrales, murallas o monumentos, yo no me diga nunca que no he degustado la mejor puesta de sol.
Que no me lo diga,
que yo no me diga que no he vivido.

6.3.08

LOS HUECOS

El camino hacia "la Mequinesa" que cada día hacíamos para verla en el Hospital, el lunes lo rehicimos del revés: sin conducir, guiados en taxi para honrarla. Solo sentí calma con palabras apaciguadoras o con ese impulso de repartír las flores que nunca deseó para ella, al igual que dijera ya mi abuela. Las flores se mueren...
Esos huecos, nadie los llena... aunque insaciables buscaramos ya en el pasado a personas que hiciesen las veces de madre o de abuela. Los huecos siguen ahí: ni siquiera organizar el espacio los rellena.
En los días en que mi madre estuvo sin saberlo agonizando, sólo la actividad me tranquilizaba, pero ahora parece que ella está suspendida en el espacio y no puedo hacer nada por liberarla de su peso, ni siquiera mi actividad, que también está pendiendo de algún lugar.
Con la muerte de los más queridos, nos acercamos más a la propia, así como a la infancia.... a recuerdos absurdos que por algún motivo se aparecen, te persiguen y retuercen. No se si encontramos más nuestro propio espacio y empezamos a desalojalo; si nos acercamos más a lo que nunca fuimos o a lo que no deseamos ser... Esos huecos se transforman: se juntan y se difuminan ; de forma torpe se entremezclan; te pegan patadas; te hacen respirar el llanto; te hacen pensar lo no pensado, lo que siempre has camuflado; te alejan y te acercan al tiempo de tí.
Tengo los ojos claros como los de mi madre, y la sonrisa torcida. Tengo los dientes que ella me dió y también los que me quiso dar luego, aunque los menos conocidos no reconocieran esos rasgos en mí. Tengo heridas abiertas que no se pueden coser ni con el punto de cruz que Sor Soledad me enseñó a hacer. Tengo los labios de mi padre y otras muchas cosas. Yo lo sé.
Tengo sentimientos encontrados. Esos huecos se transforman: el espacio sigue siendo el mismo pero las miradas y los recuerdos persisten, se repiten, no se desvanecen... ¿NADA ME FALTA?.