30.9.08
Hatillos
sin pestañear.
Sentada en la silla
de terciopelo verde:
en la de la paz.
Serena,
con el pelo recogido
sobre las sienes
y envuelto en un hatillo
junto a esencias amargas.
Dormida, callada
... no hay huella
y no hay camino.
Indemne, sentada
sobre el hatillo
de la lana.
Resoplando y gimiendo
está intacta,
a salvo,
al resguardo:
ya las sombras
la acompañan.
29.9.08
Pensamiento intempestivo
Otra cosa es, la venta al exterior claro, de saberes especializados.
Toda institución que se precie, y más para algunas que se precien educativamente hablando, tienen que ser garante de ello. Poner más atención sobre quienes ponen en orden dichos procesos, que sobre quienes los implementan…. es olvidar abrir la puerta a la credibilidad, a la satisfacción de agentes y clientes y por tanto a los nuevos procesos, por muy innovadores que estos sean.
28.9.08
Paradoja
Como mi naturaleza es de observadora, y pretendo hacerme una buena escritora, he podido anotar alguna de sus estrategias. Veo por ejemplo algo que ya he detectado en otros escritores que arrastran y seducen: veo que se entremezcla dulcemente la hermosa prosa con la duda y prudente reflexión sobre las cosas de la vida cotidiana; pensamientos en los que muchos nos vemos reflejados.
Yo suelo centrarme en los sucesos, enumerándolos de forma apresurada. Hidalgo Bayal, se centra en la palabra, saboreándola, sin desperdiciarla.
Entre el tipo de novela que se lleva ahora, el estilismo y moda, ésta es de las novelas que te hacen parar, retroceder, y desear leer por segunda vez lo ya leído.
Os reescribo (es lo que por el momento puedo hacer), unas líneas de esta novela, para que podáis disfrutarlas:
"Hizo un gesto al camarero para que no retirara la taza de café (la tenía, de hecho, en la mano cuando el viajero abrió la puerta), soltó la botella de agua y se acodó en la barra con síntomas de un cansancio infinito, con el ademán de un abatimiento y un desconsuelo insondables. El café estaba todavía caliente, pero esa temperatura, aun habiendo sido la causa física del trastorno, pertenecía ya a otro mundo y a otra época, porque el sorbo dado antes de perder el tren y el sorbo dado tras haberlo perdido no tenían en común más que la taza, el escenario, la sustancia y el sujeto, pero incluso siendo eso común, era tal el cambio material producido en cada uno de los elementos que todo era ya distinto. ¿No es usted el interventor?, preguntó el viajero al hombre del rincón y, de alguna forma, en ese mismo instante empezó ya el viajero a ser verdaderamente el interventor. El hombre del rincón, que no se había percatado de nada, que seguramente no había advertido la presencia del viajero en momento alguno de la serie, que ignoraba el salto de secuencias que se había producido entre los dos sorbos de café ..."
22.9.08
La envidia no es objetiva aunque se imponga.
16.9.08
Seduce la fragilidad, no la debilidad
"Seducir es fragilizar. Seducir es desfallecer. Seducimos por nuestra fragilidad, nunca por poderes o signos fuertes. Esta fragilidad es la que ponemos en juego en la seducción y la que le proporciona esta fuerza.
Seducimos por nuestra muerte, por nuestra vulnerabilidad, por el vacío que nos obsesiona. Es secreto está en saber jugar con esta muerte a despecho de la mirada, del gesto, del saber, del sentido.
El psicoanálisis dice: asumir la propia pasividad, asumir la propia fragilidad, pero hace de ello una forma de resignación, de aceptación en términos todavía casi religiosos, hacia un equilibrio bien temperado. La seducción juega triunfalmente con esa fragilidad, hace de ella un juego , con sus reglas propias"
Por supuesto, Baudrillard, J.!! (2005): De la seducción, Catedra, p.80
15.9.08
No puedo ser
No puedo dejar de ser profe por incapaz porque ya llevo diecisieteañoshaciéndolo.
No hemos empezado con la marcha diaria y creo que no puedo llegar: Los niños, las ropas, los libros, (aún los hay que forrar), las compras de fungible, las de refungible porque a los profes se les olvidó y hacen la repesca de la compra...
Nunca me he encontrado en tantas tiendas en la misma tarde a tantas vecinas... comprando las mismas cosas.
Y yo que creo que ya no puedo dejar de ser lo que llevo años haciendo.
Menos mal que Quique hace la cena hoy y muchas cosas más.
No tenemos abuelos para estas cosas de cuidar a niños.
13.9.08
...La sangre cayó a borbotones por la nuca y hacia abajo: a ambos lados del cuello, empapando la espalda. El ataque había sido de golpe, repentino. Sobre su cuello se abalanzaron dos o tres, mientras el resto sobrevolaba expectante, oliendo la sangre, el crujir de la carne y de las venas. El sonido sobre su perforado cuello, era como el del mordisco de la manzana, pero grosella, amoratado, rubicundo. Las bestias lo eran por sus ciegos ojos, pero también por sus negros aleteos, por los chasquidos de fuego que salían de sus alas.
Estamparon los libros de gotas de lluvia escarlata y de saliva, y de baba. Las hojas se han vuelto cartón, de colores, gruesas, tras el ataque masivo y por la espalda. El dolor no para, no se sostiene... no remite, no acaba. Han dejado dos venas colgando y el cuello agarrotado como una mísera estaca; seco, ajado, como una astilla de pala. La biblioteca recuperó la luz en el momento en que aquellos, a bandazos se marchaban.
... Ni mucho menos se trata de El viajero (masquisieramivanidá)... sino de un fragmento mío..., que trata de alumnos sedientos de tu
Sangre grana...
Sangre grana, sangre cuajada
sangre que a borbotones sale de mis entrañas
Rugidos y revoloteos
Sangre sobre hojas estampadas.
Sangre negra, negra mata
de crines que a los cuellos atacan
Sangre. Sangre rubín y escarlata.
¿Habrá que aprobar a más? Esonosdicendesdecalidá
