21.8.07

Qué bebé más perro!

Tengo -según el parecer de la veterinaria- un nuevo y delicado bebé; y según el de mis hijos, una mascota. Por esas cosas de la relación paternofilial y de inculcarles responsabilidad, no me ha parecido mal, dedicarme de ahora en adelante a barrer más pelos de lo normal y limpiar pipis y cacas, cuando ya lo había olvidado hace tiempo... además de soportar nuevos olores en casa
Las modernas veterinarias de hoy en día, recomiendan tratar a los cachorros de perro, con más delicadeza aún que a los bebés... ¿pero acaso no estaba viendo que yo llevaba a la clínica dos niños que habían sido bebés?. Hoy día un cachorrito no se puede bañar hasta los seis meses, no puede comer gran cosa, sino que durante los primeros días se le debe dar "potitos" para niños, de arroz y pollo. No se le debe estresar, con grandes emociones y cambios, y se le debe habituar al medio.
En fin, peor que un bebé...porque según la susodicha, si no atendemos a estas recomendaciones, cualquier enfermedad se puede agravar y hacer que el perrito incluso muera.
Tengo la percepción, de que he entrado en un nuevo mundo burgués, por deseo de mis cachorrillos, algo que realmente me parece un poco cursi, y vergonzoso. Por ejemplo en la clínica veterinaria, o en las inmediaciones, o incluso en la calle ya andando, nos paraban, como quien lleva un bebé y decían cosas como:
"huy que mono! y cuanto tiempo tiene!"
"verás como le quieres, es tan monín"
"que preciosidad ¿cómo se llama?"
"¿y de qué raza es?"...
esas son las más normalitas. .. está claro que hemos entrado en otro circuito, porque en la clínica las/os dueñas/os de perro acariciaban los perros ajenos y se preocupaban con gran interés por la evolución de las enfermedades de los ajenos...
Desde luego que es bonito... y enfín, tra po' metterò la foto

14.8.07

¿Quien desea artículos de los años cuarenta?

Ya estamos aquí con las cajas de dos camiones acumuladas en una casa de apenas 83 metros cuadrados... esto es un sofoco: cada día me propongo con bríos iniciar mi trabajo de selección y colocación, pero tengo la impresión también cada día que muevo de una a otra habitación las cajas.
Mi casa parece una bibliteca, y eso ya no tiene remedio... apesar de haber llevado unos cincuenta libros a la biblioteca de barrio más cercana.
Así, entre tanta cosa y recuerdo me doy cuenta de nuevo de lo fútil que son muchas de las compras que hacemos y de la cantidad de cosas que compramos en un día, en un año, en un lustro...
La política de la casa era tirar todo lo posible, pero a mí me da pena porque he sido educada para reciclar cada cosa. No obstante, he tenido que renunciar en algunos momentos de cada uno de los nueve días que llevamos colocando cajas y proponerme tirar directamente (sin abrir), algunas de las cajas que teníamos. Es cierto, algunas llevan dos o tres años sin abrir; tienen mis apuntes preferidos de carrera y los trabajos que hice que más me gustaron; tienen fichas resúmenes de libros que tuve que leer, y que aún hoy están de moda o son utilizados. Son veinte ya los años que han pasado desde que terminé la carrera. Aún proponiendome seguir a pie juntillas la política de la casa, no he podido detener mis amagos de sentimiento y sigo guardando muchas de mis cuedernos de notas preferidas o mis trabajos.
En cuanto a la Tesis, y sus documentos, aún conservaba dos cajas y una de ellas la encaminé directamente al contenedor, pero al final no me pude contener y la abrí. Al final he decidido remitírsela tal cual a mi director de tesis, porque puede que alguién desee consultar fotocopias de revistas de los años cuarenta que a mí tanto me costó conseguir. Espero que él tenga más espíritu conservador que yo, o el mismo, y se la remita a su vez a alguien que archive las fotocopias para que puedan ser leídas de nuevo.
...Tanto para tirar lo comprado como lo producido, sufro